La tuba es el mayor de los instrumentos de viento de la familia de los metales y uno de los más recientemente añadidos a la orquesta sinfónica moderna, aparecido en 1835 y sustituyendo al ophicleide del siglo XVIII.
Como es un instrumento de grandes dimensiones es necesario imprimir una enorme cantidad de aire para lograr producir el sonido. En el registro grave un sonido forte sólo podrá ser sostenido hasta 4 segundos.
A pesar de ello puede ser más ágil de lo que se podría esperar por su sistema de válvulas que puede llegar hasta 6 (cuatro de digitación normal más dos de transpositores de medio tono y tono de afinación), aunque las más comunes son las que tienen cuatro.
Habitualmente el rol de la tuba es el de ser el bajo de la sección de metales y en contadas ocasiones intervendrá como solista.